Porque si ese guambra no se salvaba, este blog jamás hubiese existido.
Estaba mi abuelo que para ese tiempo era joven, algo cansado de regar el huerto y decidió entonces sentarse debajo de una palmera a la sombra, de un costado había algunas plantas de retama que lo protegían del intenso sol de esa tarde, pero no de lo que estaba por venir.
- Supongo que pensaba en las mismas inquietudes que se tienen cuando se es joven, o en su hermana que dio a luz tres días antes, o qué se yo en que estaría pensando. Lo que es seguro es que nunca se imaginó en que su nieto iba a escribir 60 años después un artículo es su blog sobre esa ocasión. -
No transcurrió diez minutos cuando sintió un bamboleo, inesperadamente la tierra empezó a moverse con un temblor algo fuerte pero no más de eso; se puso de pie y vio a todos lados no había nadie todo estaba igual y el agua seguía su recorrido de surco en surco.
Cuando todo parecía volver a ser normal y ya el cuerpo se disponía a recostarse otra vez, la tierra retoma su acomodo y arranca un terremoto de tal magnitud que los árboles parecen salirse, arrancarse del suelo, el agua desaparecía entre el revoltijo de tierra de lo que antes era un terreno bien surcado . El joven de esta historia se aferraba con las manos a los arbustos de retama, todo con tal de no irse al piso.
¿Un minuto?, ¿dos?, sucedió ya una eternidad para cuando cesa la convulsión. Algo es seguro, aunque desde ahí no puede ver el pueblo, no estará nada igual.
El hombre regresa rápidamente a su casa y debe pasar por el cementerio, o más bien lo que fue el cementerio dado que las osamentas y cadáveres están desperdigados por todos los sitios posibles.
Más tarde tendrá la satisfacción de encontrar toda su familia viva, aunque la mayor parte del pueblo esté destrozado y tenga que ver una imagen penetrante:
- "Era tal la falta de ataúdes para tanta gente que a una madre y su niña la habían puesto en un mismo féretro, la tapa era amarrada con una soga y entreabierta por el tamaño de los cuerpos"
Este 5 de agosto se cumplen 60 años del fatídico terremoto de 1949, que acabó con los pueblos de Tungurahua y que más tarde daría comienzo a la Fiesta de las Flores y de las Frutas.
Paz en la tumba de todos aquellos que murieron ese día, en especial de los coterráneos.
Lo que quedó luego del terremoto






CrisMa dijo
fotazas, gran post, pendientes los homenajes póstumos..
brutal lo del ataud madre e hija...lo de la escasez lo leí en alguna otra parte..que sería de nosotros si nos toca pasar por lo mismo en nuestras respectivas tierras?
6 Agosto 2009 | 05:45 AM