Aritmomanía

Ya desde el tiempo en el cual aprendí los números en aquella antigua escuela de San Roque, empecé con esta manía, contaba todo, ventana de casas, cruces de iglesias, los buses que pasaban frente a nuestra puerta y hasta las estrellas de este Quito.
Entonces se me metió esto en la cabeza y empecé en la Cuenca; allí iba cruzando la calle en zig zag mientras la gente veía al nuevo loco de la ciudad, uno, dos, tres... quinientos sesenta y ocho y así, luego de un mes descubrí que son nuevemil setecientos cuarenta y dos adoquines de piedra, y resulta que aquel cincomil docientos setenta y uno a un lado de la arista tiene grabado tu nombre.







elquijote dijo
Por cierto, feliz día de la mujer especialmente de la mujer trabajadora.
8 Marzo 2010 | 04:31 AM