Me despierto una mañana de esta semana y pongo la radio para oír noticias, estaba alegre esperando que sea un buen día y que la radio me cuente sobre que al fin la revolución ciudadana se acabó y dejaron de creer que son la salvación o que son los únicos dueños de la verdad, que el Luccio no solo se operó la nariz sino además el cerebro, que al guerrero de madera del Nbot le entró la polilla, que ya no se va a explotar el ITT, que ya no habrá minería a gran escala y entregada a las transnacionales, que ya se abrieron los túneles de UIO, que el Avarito ya sabe contar hasta 10 y diferenciar arriba de abajo, que la Liga y el Barcelona están últimos en el campeonato de fútbol, o por lo menos que el Jorg Otiz esté con disentería, pero no... nada de eso pasó.

Lo que sí sucedió es que se ponen a leer una carta del Ricky Martin, con una solemnidad tremenda, como si estuviesen leyendo un testamento.  - yo dije entre mi , se murió el marica este-  seguían en la lectura y de pronto termina con algo como: "... hoy acepto que soy homosexual..."

Entonces desde ahí todo fue diferente, llego al trabajo y todos hablaban del Ricky, cojo el periódico y estaba el Ricky, me meto al internet y aparece el Ricky, entro al carelibro y comentarios sobre el Ricky, voy a almorzar y el tema fue el Ricky, así todo el día y todos estos días. Yo me pregunto: ¿Porqué tanta alaraca? Sí, es gay y como que eso fuese novedad o vaya a cambiar el rumbo de la vida, déjenle en paz, no es el primero ni el último, respeten a los que piensan distinto, preocúpense de algo productivo y no del Ricky Martin, en fin a él le ha de doler y no a ustedes. He dicho.